ColaboracionesInvestigación Coreográfica

De amores y otros cuerpos

De amores y otros cuerpos

En memoria a Sonia Sanoja

Trilogía coreográfica sobre el cuerpo de la sabiduría

Duración: 1 hora

Dirección Artística: Leyson Ponce

Maestras Invitadas:

Graciela Henríquez, Marcela Aguilar y Carmen Werner

SINOPSIS DE LA OBRA

De amores y otros cuerpos es sobre todo una intención repartida en tres trabajos coreográficos que desde el cuerpo nos plantea el recurrente desafío que implica para todo creador e intérprete reconocer y exaltar una expresión que declaramos sabia: nuestra premisa mayor. Amor de Magdalena (2015), basada en el texto de “María Magdalena” en Fuegos de Marguerite Yourcenar y que interpreta magistralmente la madrileña Carmen Werner, directora de Provisional Danza; Premio Nacional de Danza de España 2007, mujer de fuego que ha desarrollado un complejo lenguaje sobre el cuerpo y su performatividad.  De Amor y De Aire (2018), dúo interpretado y coreografiado por Werner y Leyson Ponce sobre la base de un diálogo gestual que fue revelando insospechados estados emocionales y energéticos sobre la danza y el poder de su contacto. Y Amor amargo (2016), interpretada por las maestras y pioneras de la danza contemporánea Graciela Henríquez (Venezuela-México) y Marcela Aguilar (Costa Rica-México), sobre el texto La hora menguada de Rómulo Gallegos. Obra que expone un tramado coreográfico que intenta conformarse desde su propia dramaturgia del cuerpo y su experiencia.

Esta forma de entender la creación y sus interpretaciones abren una brecha por donde el cuerpo semiotiza una intención que es única para cada bailarín/creador; por ello, la escritura se re-escribe en cada cuerpo como un nuevo movimiento, que ya no es un vocabulario fijado, supera la técnica, se opone a lo que Laurence Louppe llama “la tradición culta”, por lo que se trabaja bajo una poética vinculada como exigencia a una compleja construcción creativa que por paradójico es una forma de lógica; pero no una lógica racional, sino una que se va elaborando a la par del surgimiento del movimiento y de las condiciones sensibles donde éste se suscita como aparición. Los cuerpos de la danza a los que me remito son aquellos que por su madurez contienen lo que la pura fisicalidad puede reducir y opacar; es decir; una conciencia poética que intenta revelar en cada una de estas portentosas mujeres creadoras sus estados de sabiduría, danzando así, la transparencia de cuerpos trascendentes. Quizás pretenda con estas coreografías un sobrevuelo al a una forma de melancolía “más allá del espectáculo” que vive su cuerpo y su desdoblamiento desde estratos prerreflexivos y entre presagios dramáticos que el devenir re-sitúa en su constante movimiento y transfiguración: son esos instantes de amores y otros cuerpos, donde es posible volcar otra mirada al cuerpo y su sabiduría.

Leyson Ponce

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